Los esperamos el 21 de febrero, previa inscripción (yogaensalud@gmail.com), al taller integral cuyo hilo conductor temático es la salud a través del cuidado de la digestión y sus órganos.
Más informes, escribinos YOGAENSALUD@GMAIL.COM
Meditar, cocinar y amar
lunes, 8 de febrero de 2016
sábado, 6 de febrero de 2016
Saciar nuestro apetito de ser
Cuando pensamos en comida y alimento como un acto meramente fisiológico con un efecto mecánico en un cuerpo físico, estamos dejando de lado la posibilidad de entendimiento del porque acerca de los comportamientos compulsivos respecto de la comida.
Como seres humanos, nuestra anatomía se compone de un cuerpo físico, mental, emocional pero también de cuerpos sutiles, es decir, aquellos campos bioenergéticos. La brecha que sembramos culturamente, ya que en occidente hay una larga tradición racionalista, expone a presentar el dominio de la mente en todas nuestras áreas aún así cuando ésta entre en conflicto con la emoción o las sensaciones físicas de dolor, malestar terminarán siendo comandadas por esta parte de nosotros.
Entonces, cuando comemos haciendo caso omiso a las señales de nuestro cuerpo físico (exceso) o cuando lo hacemos por enojo, por ansiedad, por felicidad, estamos restaurando el desconocimiento de nuestra compleja anatomía, a la vez, que estamos dando el comando a la mente. A través de la meditación y otras técnicas convenientes, podemos recuperar la conciencia de que lo que ella es no es lo que somos, poder separarnos y entender lo que pertenece a su acción (lo que pensamos sea positivo o negativo, nuestra visión de nosotros mismos, la interpretación de la realidad circundante) para volver a recuperar el equilibrio. Y la próxima elección que hagamos, poder identificar si comemos con la mente, si comemos para saciar un hambre de no permitirnos ser o respondiendo a un esquema nocivo que ella presenta.
Es un trabajo arduo pero sin duda restaurará nuestra salud a todos los niveles.
Seguir leyendo....
http://www.ohani.cl/fundamentos2.htm
Como seres humanos, nuestra anatomía se compone de un cuerpo físico, mental, emocional pero también de cuerpos sutiles, es decir, aquellos campos bioenergéticos. La brecha que sembramos culturamente, ya que en occidente hay una larga tradición racionalista, expone a presentar el dominio de la mente en todas nuestras áreas aún así cuando ésta entre en conflicto con la emoción o las sensaciones físicas de dolor, malestar terminarán siendo comandadas por esta parte de nosotros.
Entonces, cuando comemos haciendo caso omiso a las señales de nuestro cuerpo físico (exceso) o cuando lo hacemos por enojo, por ansiedad, por felicidad, estamos restaurando el desconocimiento de nuestra compleja anatomía, a la vez, que estamos dando el comando a la mente. A través de la meditación y otras técnicas convenientes, podemos recuperar la conciencia de que lo que ella es no es lo que somos, poder separarnos y entender lo que pertenece a su acción (lo que pensamos sea positivo o negativo, nuestra visión de nosotros mismos, la interpretación de la realidad circundante) para volver a recuperar el equilibrio. Y la próxima elección que hagamos, poder identificar si comemos con la mente, si comemos para saciar un hambre de no permitirnos ser o respondiendo a un esquema nocivo que ella presenta.
Es un trabajo arduo pero sin duda restaurará nuestra salud a todos los niveles.
Seguir leyendo....
http://www.ohani.cl/fundamentos2.htm
miércoles, 27 de enero de 2016
Mejorar es un buen comienzo para cambiar nuestra alimentación.
Encontrar el justo medio, el EQUILIBRIO, La mesura en las cosas, esto es lo que propuso Aristóteles y también Buda. Si lo aplicamos a la nutrición creo que es un aspecto clave entre el desear y hacer. Y que este hacer se vuelva realizable y gratificante.
Como aplicarlo al cotidiano, cuando aquello que nos angustia o nos aqueja, nos sobrepasa o no nos deja cuidarnos. El hecho de pensar/desear (bajar de peso, mejorar el nivel de colesterol, Diabetes, etc) lo que queremos cambiar en nuestra alimentación, es ya un paso previo para realizarlo. Volviendo al principio de esta nota, arrancar de raíz la manera en que venía haciendo las cosas o trastocando mis hábitos de un día para otro, es un reto destinado al fracaso y a la angustia en el planteamiento mismo, carente de realidad, es negar lo que queremos, autoboicotearnos. Entonces, como plantear la situación, mejorando nuestra alimentación, puedo probar algún alimento que nunca había probado, escribir los productos que tengo en mi alacena, recordar cuales sentimientos me llevan a alimentarme cuando no lo necesito. Comprar de manera racional(no por el lindo envase o por la publicidad) e instintivamente (algo más difícil pero que debemos recuperar: ¿Es esto alimento para mi cuerpo? ¿Es realmente lo que me va a dar energía?). Mejorar es poder hacer algo con lo que tenemos, no pensar en lo que nos falta, porque nos quedamos inmovilizados de esa manera. Entonces, hagamos los cambios de manera inteligente, pasando del deseo a la acción de manera equilibrada, que todo es un proceso y hay que disfrutar el camino también.
lunes, 25 de enero de 2016
Domingo en pantuflas (u ojotas)
No se si existirán certeras estadísticas de que es mayoría la cantidad de población que no trabaja domingos (día con reminiscencias religiosas). Lo cierto es que, sea cual sea tu domingo, siempre es bueno para emprender algo diferente como para llevar a la práctica cruzar el límite de la zona de confort y venirse un poquito para este lado. Salir a pasear a un lugar desconocido o probar una comida diferente( si, aunque sea tradición inescrutable las pastas o el asadito del domingo).
¿Y si a la pasta la cambio por unos ricos fideos de zuchini? Son un clásico de la gastronomía viva
(aquella gastronomía que no utiliza hornos ni hornallas, aunque si deshidratadores) ¿Cómo se hacen? Con un pela papas o un cuchillo cortas tiras finas de zuchini tipo spaghetti, lo colcás en un bol y les agregas un poquito de sal marina o rosada de Himalaya (se consiguen en dietéticas y similares) mientras se maceran, puedo preparar una salsa a base de tomate fresco y albahaca, si quiero le puedo agregar aceitunas negras, una salsa bien mediterránea! Eso si, un truco es agregarle algo de tomates secos previamente hidratados y condimentar a gusto. Si te animás, te aseguro que el sabor de esta salsa es intenso y vas a querer repetir.
Buon Appetito!!
¿Y si a la pasta la cambio por unos ricos fideos de zuchini? Son un clásico de la gastronomía viva
(aquella gastronomía que no utiliza hornos ni hornallas, aunque si deshidratadores) ¿Cómo se hacen? Con un pela papas o un cuchillo cortas tiras finas de zuchini tipo spaghetti, lo colcás en un bol y les agregas un poquito de sal marina o rosada de Himalaya (se consiguen en dietéticas y similares) mientras se maceran, puedo preparar una salsa a base de tomate fresco y albahaca, si quiero le puedo agregar aceitunas negras, una salsa bien mediterránea! Eso si, un truco es agregarle algo de tomates secos previamente hidratados y condimentar a gusto. Si te animás, te aseguro que el sabor de esta salsa es intenso y vas a querer repetir.
Buon Appetito!!
jueves, 21 de enero de 2016
Taller de Yoga + Nutrición en Ciudad de Buenos Aires
Atentti cambio de fecha: 21 de febrero!
yogaensalud@gmail.com
¿Porqué culpa y comida van de la mano?
Existe una cierta carga de angustia cuando se trata de comer, se come con culpa. ¿De donde proviene ese sentimiento?
Somos una sociedad donde el placer está a la orden del día, nos sobre exponemos la información, cada vez sabemos más del exterior, cada vez sabemos menos de nosotros mismos.
¿Cómo recuperar esa conciencia interior que se ajuste a nuestras necesidades y que nos devuelva el equilibrio?
Por cierto que el sentimiento de culpabilidad es una emoción negativa e inútil, si tomamos una decisión o si hicimos algo que ya no podemos remediar. Se refiere a una norma que estamos rompiendo, significa que no podemos disfrutar de la comida porque comemos por razones ajenas al hambre y por otro lado, porque tenemos la exigencia de estar delgados. Es una contradicción posmoderna, eregir como modelos de belleza cuerpos ultra delgados, al mismo tiempo, que se publicita toda clase de alimentos diseñados para causar sensaciones placenteras y compulsivas que nos aíslan de la posibilidad de alcanzar ese patrón ideal que tenemos inscrito en nuestra cabeza, es en ese sutil territorio entre una y otra cosa, donde surge la culpa (colectiva).
Lo importante es tener presente que ese ideal no soy yo ni tendría porque serlo. Yo tengo que encontrar mi propio ideal para mi, que no solo se traduce en un peso saludable (aunque esto no es por si sólo determinante) sino en un cuerpo en el cual pueda hallar un estado de bienestar interior. Recapitulando, el trabajo, se realiza a partir de ajustes o cambios progresivos en la alimentación individual y se acompaña por un viaje hacia el interior de uno mismo. Porque la mejor manera de encontrar ese ideal exterior proviene de nuestra sabiduría interior.
Somos una sociedad donde el placer está a la orden del día, nos sobre exponemos la información, cada vez sabemos más del exterior, cada vez sabemos menos de nosotros mismos.
¿Cómo recuperar esa conciencia interior que se ajuste a nuestras necesidades y que nos devuelva el equilibrio?
Por cierto que el sentimiento de culpabilidad es una emoción negativa e inútil, si tomamos una decisión o si hicimos algo que ya no podemos remediar. Se refiere a una norma que estamos rompiendo, significa que no podemos disfrutar de la comida porque comemos por razones ajenas al hambre y por otro lado, porque tenemos la exigencia de estar delgados. Es una contradicción posmoderna, eregir como modelos de belleza cuerpos ultra delgados, al mismo tiempo, que se publicita toda clase de alimentos diseñados para causar sensaciones placenteras y compulsivas que nos aíslan de la posibilidad de alcanzar ese patrón ideal que tenemos inscrito en nuestra cabeza, es en ese sutil territorio entre una y otra cosa, donde surge la culpa (colectiva).
Lo importante es tener presente que ese ideal no soy yo ni tendría porque serlo. Yo tengo que encontrar mi propio ideal para mi, que no solo se traduce en un peso saludable (aunque esto no es por si sólo determinante) sino en un cuerpo en el cual pueda hallar un estado de bienestar interior. Recapitulando, el trabajo, se realiza a partir de ajustes o cambios progresivos en la alimentación individual y se acompaña por un viaje hacia el interior de uno mismo. Porque la mejor manera de encontrar ese ideal exterior proviene de nuestra sabiduría interior.
domingo, 17 de enero de 2016
El tesoro de las culturas Mesoamericanas: La chía
La semilla de Chía, desconocida entre nosotros hace varios años atrás, en realidad, tiene una historia de más de mil años en la América profunda, la América rica y profusa en alimentos que luego se apreciaron en el mundo entero a costa de la expoliación de estas tierras.
Hoy, se la denomina "Superalimento", su domesticación tiene 2600 años de historia antes de Cristo. Uno de los alimentos casi perdidos de nuestras tierras por "hereje", ya que era de gran importancia para los habitantes de Mesoamerica y se utilizaba en rituales religiosos. Tiene un alto contenido en proteínas y grasas (21.1 y 32.2 % respectivamente). Es lo que se denomina una proteína "completa" ya que contiene todos los aminoácidos esenciales. Y con respecto a las grasas, aporta omega 3 (efecto anti inflamatorios e inmunoreguladores). Además si las activamos, es decir, las ponemos en agua y las dejamos reposar, forman un gel (fibra soluble) muy beneficioso para los intestinos, regula la metabolización de carbohidratos y el colesterol.
Podríamos seguir hablando de todos los beneficios que nos ofrece esta maravillosa semilla, pero mejor probemos!
Se me ocurrió preparar unos PANQUECHÍA!!
Sólo se necesita harina de garbanzos (1/2 taza), 1 cucharada de semillas de chía activadas y agua hasta formar una masa líquida. Pre calentar una sartén para panqueques o similar y cocinar vuelta y vuelta. Servir con Tomates, rúcula o tus verduras favoritas.
Buon Appetito!!!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)






